domingo, 25 de octubre de 2009

Niño mío


“Me duele este niño hambriento

como una grandiosa espina,

y su vivir ceniciento

revuelve mi alma de encina…”

Miguel Hernández, El niño yuntero


Niño mío que aún no tengo,

niño hermoso que andas por la vida golpe a golpe.

niño carne

niño herramienta.


Niño triste, niño tierra.

¿Dónde hallar el consuelo para ti,

cómo curar tus heridas,

cómo darte otra vida?


Niño dolor del pecho,

dolor del cuerpo,

niño adorado,

niño insalvable.


En tus pequeñas manos, bajo tus uñas,

se esconde la tierra que trabajas

pues los bueyes ya se han ido

y tú, niño mío, cargas la yunta en tu espalda


Y tus pies, tan blandos,

se hunden en la tierra.

Tus pies desnudos ante la vida.

La vida, tan dura y tan fría.


Y tu rostro ennegrecido

por la tierra y el dolor, se ha endurecido.

No eres más cara de niño,

sino hombrecito del arado


Los troncos de madera son tu cruz

y así la arrastras por los campos.

Cómo no llorarte, pequeño mío.

Cómo no cargar la cruz contigo.


Cómo no abrazarte, niño de nadie

niño de todos, niño todos los niños

Quiero salvarte,

amamantarte.


Pero te me pierdes en la tierra, te vas hundiendo.

me arrebatan tu pequeña mano.

No la alcanzo, niño mío.

Y te pierdo, te pierdo.

2 comentarios:

  1. y te pierdo, y te pierdo. extraordinario poema, con mucha profundidad y nostalgia. te felicto amiga, de casualidad di con tu blog y me quede impresionado.

    saludos y exitos.

    ResponderSuprimir
  2. Oye, muchísimas gracias. No había leído tu comentario. De verdad, gracias. Muchos saludos para ti también.

    ResponderSuprimir

Seguidores