Cuando era niña mi papá y yo transitábamos las calles del D.F, las larguísimas calles de la grandísima ciudad, en su destartalado pero fiel automóvil. Teníamos que recorrer la ciudad de un extremo a otro para ir desde mi escuela hasta su casa. Para pasar el tiempo, inventábamos juegos y tararéabamos canciones. El juego que más recuerdo es "El juego de los colores": consistía en que cada uno nombraba un color y, por turnos, el otro tenía que repetir todos los colores ya nombrados, en el orden correcto.
Yo empezaba: amarillo (casi siempre comenzaba con el amarillo, era un buen comienzo), él seguía: amarillo-verde, luego yo: amarillo-verde-azul... Y así hasta que se nos acababan los colores. Entonces inventábamos otros como: "color verde desteñido del delantal de la abuela" y ahí, obviamente, olvidábamos el orden.
De pronto habíamos llegado a casa, en un tris. En un tris de colores.

hola bella mujer descalza. me gusta mucho tu forma de escribir, te felicito.
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