Hay días en que las palabras se me vienen encima
y como astillas se me clavan en las manos,
la espalda, el cuello.
Quieren rebelarse, dejar de ser etéreas.
Ya no quieren ser sólo aire,
piden ser las dueñas del destino.
Pobres inocentes astillitas,
tan solas contra el mundo,
tan lejos de mi boca,
tan lejos de tu oído...

me encanta la idea de las palabras como astillas ¿por qué no había visto esto antes?
ResponderSuprimirPorque teníamos que verlo juntas.
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